El equipo de Detroit ha sorprendido en la Conferencia Este de la NBA y quiere recuperar viejas glorias para la ciudad.
La ciudad de Detroit en Michigan tiene un vínculo histórico con la clase trabajadora en Estados Unidos, gracias a su relación con la industria automotriz y esa cultura se refleja a nivel deportivo en algunas de sus escuadras profesionales, como los Lions en la NFL y los Pistons en la NBA.
En el básquetbol ha celebrado tres títulos conseguidos de una forma especial, con los Bad Boys a finales de los ochenta y principios de los noventa y luego con la idea de ‘ir a trabajar’ al inicio del siglo XXI, una franquicia que ha contado con grandes estrellas, pero sobre todo apuesta siempre por el colectivo.
Es la herencia con la que juegan los actuales Pistons, que de forma sorprendente se ubican en posiciones de playoffs en la Conferencia Este, después de una temporada 2023-24 de apenas 14 triunfos, de haber cambiado por completo la directiva y el cuerpo técnico para ser capaces de competir en un sector que incluye a los primeros sembrados, Cleveland Cavaliers.
Lo han hecho a través de la cultura del esfuerzo, del trabajo en equipo, con una figura como Cade Cunningham, de apenas 23 años, rodeado de compañeros que buscan una segunda o hasta tercera oportunidad de demostrar su valía en la Asociación y que han hallado el sitio perfecto para hacerlo.
Los Fort Wayne Pistons se unieron a la NBA desde el inicio en 1949, pero encontraron su lugar en el mundo en 1957, cuando se mudaron a Detroit, aunque los éxitos no llegaron hasta la década de los 80, cuando seleccionaron a Isiah Thomas en 1981 y luego lo rodearon con Bill Laimbeer, Joe Dumars, John Salley, Dennis Rodman y Adrian Dantley, entre otros.
Con un estilo de férrea defensiva, el coach Chuck Daly conformó un cuadro odiado por sus rivales, pero que llevó dos trofeos a las vitrinas en 1989 y 1990 con unos Bad Boys que frustraron el inicio de la carrera de Michael Jordan y se convirtieron en los villanos encargados de la transición entre la época de Larry Bird y Magic Johnson y la de MJ.
Pero la leyenda de los Pistons no se quedó ahí, luego con Grant Hill como gran estrella fueron protagonistas de la Conferencia Este, aunque sin trofeos, hasta que volvieron a la fórmula del éxito: con Dumars en la directiva apostando por construir desde la defensiva con Ben Wallace.
Junto al centro estuvieron Richard Hamilton, Chauncey Billups, Tayshaun Prince y desde febrero de 2004 Rasheed Wallace, para consolidar la idea de trabajo durante los 48 minutos en la duela del coach del coach Larry Brown, una feroz defensiva y un juego duro que terminó con un nuevo título, ante los Lakers de Kobe Bryant y Shaquille O’Neal.
A partir de 2008 la franquicia entró en un espiral negativo que tocó fondo en 2022-23, cuando apenas ganó 17 encuentros por 65 derrotas y al año siguiente, con la racha de derrotas consecutiva más larga en la historia de la NBA, con 28 para terminar con 68 durante la campaña.
Eso provocó una revolución en la institución, Trajan Langdon llegó como presidente de operaciones de básquetbol, se quedó sin gerente general y contrató a J.B. Bickerstaff como coach, en reemplazo de Monty Williams; el nuevo entrenador había demostrado su valía con Cavaliers, aunque no pudo llevarlos a lo más alto en playoffs y quedó libre.
Herederos de la tradición
Sin embargo, lo más importante era construir un plantel competitivo, que al menos permitiera a la histórica escuadra salir del sótano de la Liga, lo que comenzó en junio con la quinta selección global del Draft de Ron Holland, quien ya dejó su huella en el duelo ante Utah Jazz del 19 de diciembre, cuando comenzó una pelea que provocó una multa de 25 mil dólares, pero el anuncio que los Bad Boys estaban de vuelta.
En la pretemporada llegó Tim Hardaway Jr. desde los Dallas Mavericks, con el objetivo de demostrar su valía y volver a ser titular en una quinteta, luego de convertirse en un gran Sexto Hombre cuando los texanos alcanzaron las Finales.
En la agencia libre los de Michigan sumaron a Tobias Harris de 32 años, tras una tormentosa salida de Sixers, así como a Malik Beasley de 28, quien había perdido protagonismo ofensivo en Bucks, para aportar una muy necesaria cuota de experiencia a un roster lleno de jóvenes con grandes expectativas.
En febrero, durante el cambio que llevó a Jimmy Butler de Miami a Golden State, los Pistons consiguieron a Dennis Schroder (en su tercer uniforme este año) y a Lindy Waters, quien incluso había sido titular con Warriors; ambos han sido el complemento ideal para un cierre de calendario en el que ya se vislumbran los playoffs.
No obstante, la base del proyecto son los jóvenes reclutados en el Draft. Con las temporadas de pesadilla de los Pistons llegaron altas selecciones colegiales, como la primera global de Cunningham en 2021, la quinta de Jaden Ivey (ahora lesionado) y la 13 de Jalen Duren en 2022 (llegó vía cambio), así como la quinta de Ausar Thompson en 2023.
Los tres son los líderes estadísticos del conjunto, Cunningham en minutos (35.2 por juego), puntos (25.6) y asistencias (9.3), Duren en rebotes con 10.3 y Thompson en robos con 1.7 y son el futuro esperanzador de la organización, que después de mucho tiempo a la deriva ha encontrado una luz con sus jóvenes y su nuevo coach.
A la ofensiva, más allá de Cunningham, quien fue parte del All-Star hace unas semanas, Ivey, Beasley, Harris, Duren, Hardaway y Schroder promedian más de 10 unidades cada uno para una repartición colectiva de la carga que recuerda a otras etapas en ese mismo destino.
Pero es a la defensiva donde siempre se pone el foco cuando de Detroit se trata y esta campaña es novena en rating, recibe casi seis puntos menos por encuentro respecto a 2023-24, suma dos rebotes más cada vez que pisan la duela y medio bloqueo más, pequeñas diferencias que provocan que escalen en la NBA.
Todo este movimiento no pasa desapercibido, por ejemplo, Seth Curry de los Hornets utilizó las redes sociales para decir que los Bad Boys estaban de vuelta con un video de sus acciones más destacadas, y hace apenas unos días en la derrota ante el Thunder, Cunningham y Schroder fueron expulsados por reclamos a los oficiales y hasta Bickerstaff se quejó frente a los micrófonos en la conferencia de prensa.
Los Pistons quieren recuperar su sitio en la Liga, en el que son conocidos por su férrea defensiva y su juego duro, pero también porque son capaces de competir y derrotar a los mejores, como ya lo han hecho ahora ante Boston, Lakers o Knicks, el sueño es volver a los playoffs y a partir de ahí comenzar a construir.
En Detroit ya no son más el hazmerreír de la NBA, con buenas selecciones colegiales y una plataforma para darle a varios jugadores una segunda oportunidad de demostrar su valía, Bickerstaff y compañía han transformado un proyecto perdedor en uno competitivo en tan solo unos meses.
Es el regreso de los Bad Boys, que están dispuestos a lanzarse por cada balón que quede en el aire, a respaldar a cualquier compañero y, sobre todo, a trabajar durante los 48 minutos en la duela, como lo han hecho sus antecesores y como lo saben hacer los habitantes de la ciudad.

