El dominicano se mantiene como uno de los mejores defensores del jardín central, pero su bate continúa desaparecido en las primeras mitades.
Cuatro años en una carrera profesional son suficientes para empezar a notar patrones que más que coincidencia, son la realidad de un atleta. El caso de Julio Rodríguez, jardinero central de Seattle Mariners, es uno de esos en los que se puede decir con claridad que el dominicano no es un bateador de primeras mitades, tras nuevamente estar en medio de una decepcionante primera parte de campaña.
Rodríguez apenas batea para un pobre .235 con un OPS de .724, OPS+ de 114, ocho jonrones y 25 vueltas remolcadas en 187 turnos oficiales, distribuidos a lo largo de 46 partidos. Ese número de encuentros representa cerca del 30 por ciento del calendario de temporada regular de las Grandes Ligas.
Desde que llegó a MLB, la principal crítica que se le ha hecho al patrullero central de los Mariners es exactamente esa, su incapacidad de batear en primeras mitades, la cual está registrada de manera fehaciente a lo largo de su carrera. De hecho, la única temporada en la que Rodríguez bateó de manera consistente en la primera mitad fue en 2022, su año de debut, donde colocó números impresionantes para un pelotero de primer año, lo que terminó convirtiéndolo en Novato del Año de la Liga Americana en esa campaña.
Al llegar 2023, vimos un descenso pronunciado de sus resultados de primera mitad, bateando para un pobre .249 con OPS de .721 en 87 partidos, pero su segunda mitad fue tan impresionante que el pensamiento colectivo fue que se trató de un tema de ajuste y ritmo, por lo que no se le prestó atención.
2024 fue una repetición de la historia. En 97 encuentros, Sí mostró un mejor promedio de bateo que el año anterior con .267, pero su poder y su capacidad de embasarse desaparecieron por completo, colocando un paupérrimo OPS de .690. Su segunda mitad fue bastante buena, aunque no tan impresionante como la de 2023, pero sí lo suficiente como para salvar, al menos a nivel ofensivo, su campaña.
Ahora en 2025, por tercer año consecutivo, vemos un declive de resultados, mostrando una pobre ofensiva de primera mitad, nuevamente. A pesar de que falta un tramo importante en la primera parte de la temporada, nada sugiere, al menos de momento, que se vaya a ver una mejora significativa que lleve los números de Rodríguez a los niveles de la primera mitad del 2022.
En total, en su carrera, Rodríguez ha disputado 321 partidos de primera mitad, en los que batea para .259 con OPS de .738, 47 jonrones, 161 remolcadas y 180 anotaciones. De su lado, en segundas mitades ha disputado 155 encuentros, bateando para .300 con OPS de .903, 41 jonrones y 110. La diferencia es más que notoria. Para un jugador que tiene el peso de ser el rostro de la franquicia de Seattle, así como una de las extensiones contractuales de más valor de las Grandes Ligas, los números actuales no están ni cerca de ser suficientes.

